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Herencia

Escrito por Oficina Nacional La Salle Venezuela. Publicado en Historia

El acontecimiento de 1694 y el dinamismo que nace con él no surge por casualidad: está dentro de un proceso, es fruto de ese proceso, y sólo se descubre su sentido al contemplarlo dentro de dicho proceso.

  • 1682-84: Se produce la renuncia de La Salle a su canonjía y a sus bienes: no es por un ansia de perfección o por dar ejemplo a los maestros, sino por asegurar la comunidad que debe servir a los pobres. Era el reto que le había planteado N. Barré: “estar con ellos y ser como ellos”.
  • 1684-86: Los primeros gestos de la comunidad para institucionalizar su identidad: nombre, hábito, reglamento... }
  • 1686-1690: La comunidad madura y da los primeros pasos hacia la universalización, al mismo tiempo que experimenta las primeras tentaciones fuertes, desde fuera, para limitar el alcance de la comunidad lasaliana

La crisis de 1690 -la mitad de los Hermanos abandonan la comunidad lasaliana pone de manifiesto, sobre todo, esta falta de horizonte interno, el compromiso personal que sólo puede provenir del hombre interior, bien afianzado en Dios, en comunión con sus hermanos y responsable de la obra que Dios le ha encomendado.

 

EL VOTO DE ASOCIACIÓN: UN GESTO PROFÉTICO

La fórmula de consagración o gesto de compromiso de Juan Bta. de La Salle y los Hermanos expresa en su conjunto la relación que se establece entre la dimensión “comunidad” (“juntos”) y la dimensión “asociación para la misión”. En este caso, el compromiso se extiende a la solidaridad absoluta con los miembros de la comunidad y con los objetivos de la Asociación, y a ello se subordinan los propios intereses y las necesidades personales. Es decir, el tipo de Asociación establecido por el compromiso de Juan Bautista. de La Salle y los Hermanos es el correspondiente a una comunidad intencional.

  • El compromiso consiste en “unirse y permanecer en sociedad con los Hermanos...”
  • La finalidad es el mantenimiento de las escuelas gratuitas;
  • “Juntos y por asociación”: Señala el estilo con el que se va a llevar la obra

UNA FRATERNIDAD MINISTERIAL PARA LA EDUCACIÓN DE LOS POBRES
La comunidad que en 1694 pronunciaba el Voto de Asociación, no hay duda de que se sentía “religiosa” en pleno sentido. Los escritos del Fundador no dejan lugar a dudas sobre ello pero al expresar su identidad no se limitan a copiar clichés o modelos vigentes en los grupos eclesiales de su tiempo, sino que se empeñan en reflejar la novedad de la que eran portadores, con unos signos que iban dirigidos a ellos mismos antes que al ambiente social en que vivían.
La vida consagrada del Hermano la hacemos extensiva hoy a la Asociación lasaliana en su nueva versión. La consagración religiosa del Hermano se convierte así en signo para toda la Asociación lasaliana, que es, ella misma, una comunión para la misión.

LA ASOCIACIÓN, DINAMISMO DE VIDA

El proyecto lasallista es un proyecto de fraternidad ministerial: una fraternidad vivida para la misión y configurada desde la misión. El voto de asociación ha producido en la raíz del proyecto lasallista un dinamismo de vida que se proyecta en las tres dimensiones propias de esta alianza.
La fuerza creadora de la misión: el resultado del voto de asociación no es la formación de un grupo pasivo que da estabilidad a determinadas estructuras, sino que promueve una creatividad que tiene como motivación permanente el intentar dar respuesta, juntos y por asociación, a las necesidades educativas de los pobres que llegan a sus escuelas.

La fuerza integradora de la consagración: La consagración es la raíz más honda de la asociación lasallista, es su fuente de vida. Revela a los actores del proyecto el sentido más profundo del mismo, la motivación definitiva de su compromiso de vida, el porqué definitivo de la existencia de esta fraternidad ministerial: es Dios quien los ha asociado; es Dios quien los ha llamado a trabajar juntos y por asociación en su obra; ellos son mediadores del amor de Dios, mediadores de su plan de salvación para “los hijos de los artesanos y de los pobres”.

MINISTROS DE LA PALABRA

La escuela lasallista debe ser el lugar privilegiado para poner en práctica la misión de la educación cristiana al servicio de los pobres. Se trata de ver cómo la escuela puede seguir siendo hoy instrumento de evangelización en el ambiente pluricultural, consumista y secularizado que vivimos en muchos lugares, y cómo puede ayudar a los jóvenes a pasar de una teoría o de prácticas religiosas a una verdadera experiencia de vida, allí donde los valores religiosos tienen mayor pertinencia. Y esto a varios niveles: el ambiente mismo de la escuela, la catequesis explícita, la pastoral, los grupos apostólicos o de vida cristiana, la apertura a las familias, el compromiso con la Iglesia y con la sociedad y en especial con los pobres, el diálogo ecuménico e interreligioso.

LOS POBRES SON LA CAUSA DE LA CONSAGRACIÓN

Pero este acento lasallista tiene un segundo nivel de profundidad, en el que se apoya el primero: vivir en conformidad con los pobres y con Jesucristo pobre. La pobreza, para La Salle, se encuentra en la raíz de toda vida espiritual; la pobreza de espíritu es el fundamento mismo de la perfección evangélica, la primera Bienaventuranza. Pero además, y ésta es la clave, no se puede evangelizar a los pobres si no se es pobre, si no nos situamos en el interior de su mundo: "Ya que a vosotros os ha cabido la suerte de ocuparos en instruir particularmente a los pobres, debéis, según el espíritu de vuestro Instituto, tenerlos en mucha más consideración que a los ricos. Debéis también vivir como pobres y desasidos de todo, para mayor conformidad con ellos. Profesad, pues, tanto amor a la pobreza como los mundanos tienen a las riquezas" (Med. 143,2).

El carisma nos da una manera de mirar

La opción por los pobres no consiste solamente en la creación de algunas obras educativas dedicadas a los pobres. La opción ha de estar presente en cada comunidad educativa. Entre otras cosas esto significará el plantear la educación para la justicia corno eje transversal de todo el programa educativo, cambiar el modelo pedagógico del “hombre libre” (el que domina la creación, el que sabe sacar el máximo rendimiento de los recursos naturales, el que está preparado para crecer y realizarse...), por el del “hombre justo” (el hombre solidario, el que se siente parte de la creación, el que crece con los demás...). Y significará también que nuestros centros educativos sean lugares donde no sólo se hable del pobre sino, sobre todo, se dé la palabra al pobre, se le escuche y dejemos que nos interrogue, se transmita y amplifique su voz para que pueda llegar desde la escuela a otros sectores sociales.

EN COMUNIDAD

Nuestra herencia, pues, es nuestro compartir un mismo proyecto de vida al servicio de la educación preferente de los pobres. Consiste en ofrecer a nuestro pueblo el Signo de Esperanza supuesto por proyectos educativos a cuyo servicio vive un grupo de personas. Nuestra herencia consiste en la capacidad de vivir juntos un mismo proyecto de modo que son una misma nuestra fidelidad a los destinatarios de nuestro trabajo profesional y nuestra fidelidad a aquellos con quienes lo vivimos.
El voto de Asociación es la afirmación de la comunidad, poniéndola en referencia a Dios y a la misión: La Asociación nace en la comunidad y desde la experiencia de esta comunidad, pero también para asegurar y dar fuerza a la comunidad, hacia dentro y hacia fuera.

CONCLUSIÓN

El concepto de asociación ha sido y es cada vez más, una idea central para las diferentes personas que comparten, de una u otra forma, la misión lasallista en los diferentes niveles, ya sea como asociados, copartícipes o colaboradores. La perspectiva de asociación, como lo mostró el 43º Capítulo general, ha llegado a ser un concepto unificador que orienta a la misión lasallista, hacia un futuro diferente, hacia un futuro que ya se está haciendo realidad.