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Una educación cercana al alumno. No debe existir distancia entre el educador y el educando sino la del respeto mutuo que se deben uno a otro. Esto permite establecer un clima de  buenas relaciones y de gran confianza. El educador debe sentirse hermano del educando. Es una educación impartida en clima de fraternidad.

Una educación impartida en clima de encuentro. La escuela es lugar de encuentro. Todos acudimos al mismo plantel para realizar una misma labor que denominamos aprendizaje. Aprende el docente cuando se esmera en investigar lo que va a impartir como conocimiento y valoración de la vida y en su contacto diario con sus alumnos. Así mismo aprende el alumno que sigue con atención el aporte de su educador. Un encuentro es para compartir y, por este motivo, la comunicación permanente entre educador y alumno es de vital importancia. En un encuentro no existen los monólogos que significarían el silencio de alguna de las partes.

Una educación que desarrolla el espíritu creativo del alumno. El educador tiene como misión enseñar al alumno las técnicas de aprender solo. No es buen educador el que todo lo da hecho. Sí lo es el que se esmera por orientarlo para que él  mismo encuentre la forma de buscar la información, analizarla, comprenderla y asimilarla. A este respecto, es bueno entender que cualquier medio es válido para estudiar, investigar y encontrar solución a los problemas. La tecnología de la información y comunicación es un gran medio, siempre y cuando la información obtenida, a través de los recursos que ofrece, sea comprendida, analizada y asimilada por el alumno. Es un deber del educador aprender a utilizar este medio como herramienta y orientar al alumno para utilizarla con destreza y sano juicio.

Una educación abierta al medio socio-político que le rodea. La escuela no es una isla encerrada en un determinado espacio. La escuela ha de estar inserta en el medio social en el que vive y se desarrolla el alumno. El alumno tiene el derecho de conocer las causas y efectos del acontecer diario. Esto significa que el educador debe ser lo suficientemente hábil para facilitar al educando un análisis crítico del hecho social para que así pueda ser capaz de entenderlo y hacerse su propio juicio de valoracerca del mismo. Para ello, educador y educando estarán atentos a los medios de comunicación social con la finalidad de discernir entre lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto y así evitar que este tipo de información pueda ser interpretado inadecuadamente.

Una escuela que forma para la vida. Esta es la principal razón de ser de la escuela lasallista. Los conocimientos adquiridos en la escuela son una fuente para desenvolverse en el medio social en el que se van a ubicar. Pero esto no es todo. Una escuela lasallista debe ser capaz de dar sentido a la vida del alumno y esto no se logra sino infundiendo en el educando valores que sustentan toda su formación como personas. No se puede olvidar que para La Salle el fin primordial de la escuela es el de impartir educación cristiana al educando. Cuando Juan Bautista de La Salle dice que al alumno hay que enseñarle a vivir bien,  no se refiere directamente a vivir con holgura económica sino a comportarse como verdadero cristiano que basa su conducta en los principios evangélicos y que éstos han de ser la medida de su conducta. 

Hno. José Pereda Núñez